
viernes, 14 de febrero de 2014
Reseña: Al otro lado del cielo gris

martes, 4 de febrero de 2014
Reseña: Maravilloso Desastre

Otros formatos disponibles:
Ebook: 7, 99€
¿Qué es lo primero que se le viene a un@ a la cabeza, al leer el título: "Maravilloso Desastre"?
Yo sentí mariposas revoloteando por dentro durante unos instantes, y vi muy acertada la que encontré en la portada, atrapada en un tarrito de cristal. Sin duda, la mariposa se encuentra en una auténtica encrucijada: es capaz de volar, pero el material transparente y brillante la mantiene atrapada. Le deja ver lo que ocurre a su alrededor, pero no le da la oportunidad alguna de actuar.
He intentado meterme en la piel de la mariposa atrapada entre las paredes de vidrio, y ¿vosotros? Antes de comenzar a leer el libro que voy a comentar, os invito a meteros en la piel de la mariposa de la portada: ¿cómo os sentiríais si al agitar las alas, no pudierais escapar?
Todo lo que he descrito, tiene un fin: acercaros a las pieles de nuestros dos protagonistas... Que según mis razonamientos, se sienten como la mariposa incapaz de escapar de su tortura.
¿Encontré en este libro aquello que esperaba?
No, nada de eso.
¿Por qué digo esto?
Porque la mayoría de la veces, las expectativas respecto a un libro, crecen según cómo nos hablen de él, y claro... Aquí he encontrado varias opiniones. En general, que es uno de los mejores libros, blah, blah, blah, y un etc largo. He encontrado reseñas que lo califican como buenísimo y otras... pésimo. Yo no lo he encontrado ni "MARAVILLOSO", ni "PESIMO"
Desde mi visión de lectora, sí es verdad que desde el momento en que comencé a leer y Travis Maddox entró en escena, me fue difícil dejar de hacerlo. Y es que, el alma de ese chico la encontré un tanto diferente del resto de "chicos malos", porque Travis no es el típico malo desde mi punto de vista. Tiene un corazón demasiado, demasiado, pero demasiado grande.
Abby no me ha caído bien. Es, sin duda, el personaje femenino que peor me ha caído de todas las novelas...
"Maravillos Desastre" cuenta una historia de un amor peligroso, que no tiene forma definida, que se va definiendo, pero... tiene muchos altibajos. Sube, baja, vuelve a subir, y de vuelta al suelo.
Sin duda, la personalidad de los personajes es lo que ha llevado la historia a alcanzar un nivel.
Abby trata de centrarse en sus estudios y ser una chica modelo, pero en su camino se cruza Travis, que participa en peleas ilegales, liga con todas las chicas que le viene en gana, y encima, tiene un cerebro talentoso. ¿Quién no caería como Abby? Yo fui de cabeza.
Le estructura temporal del libro es un poco "desbarajuste", de ahí el lío del que hablo. Pero en general, los amigos de Abby tienen personalidades dignas de ser conocidas.
La parte "oscura" de Abby es lo que más desorientada me dejó. Aparece de la nada, como de repente, sin explicación. Eso no me gustó. Fue como lanzar un personaje y después encontrarte que su pasado lo escupen en las páginas sin encajar. Ese es mi parecer, quizá a otros no les pareció así.
Abby y Travis.
Travis y Abby...
Las peleas y asuntos de Travis...
El pasado de Abby...
¿Te quiero? ¿Puedo quererte?
¡No puedo quererte!
Le doy...
Sin el personaje tatuado de Travis Maddox, quizá hubiera abandonado la lectura, pues Abby como personaje deja mucho que desear. Me pareció una chica egoísta e insensible. Diréis (los que hayan leido el libro): ¿Y Travis lo dejas irse de rositas? Pues sí, lo dejo, porque su carácter impulsivo se debe, más que nada, a la actitud de la chica en cuestión. Y no haría ni la mitad de las cosas que hace si no fuera por los prontos de nuestra protagonista y sus rabietas de quinceañera. ¡Porque va a la universidad! (y no lo parece).
El libro lo he calificado con un 4,5 porque me parece que no llega a ser "Más que bueno", pero en "Bueno" a secas se me queda corto.
La cosa va mejorando a más de la mitad de la lectura, y entonces sí que es "cosa tierna" y notas como se te enternece el corazón. Y me alegré muchísimo de haber terminado el libro. Tardé menos de tres días en devorarlo, así que, lo recomiendo.
*No es erótico, es romántico (tenía que decirlo).
Jamie McGuire nació en Tulsa. Creció con su madre en Blackwell, donde acabó la secundaria en 1997. Asistió a la Northern Oklahoma College, la Universidad Central de Oklahoma, y al Autry Technology Center, donde se graduó en Radiografía. Jamie vive ahora en Enid con sus cuatro hijos y su esposo Jeff. Entre sus libros están la trilogía Providence, y la novelaMaravilloso desastre, que consiguió un éxito sin precedentes en autopublicación digital. Inevitable desastre es la continuación deMaravilloso desastre.¡Aquí tenemos una autopublicación! ¡Aplausos para Jamie! ¡Oh, yes!
jueves, 30 de enero de 2014
La paciencia de un blog
sábado, 25 de enero de 2014
«It's where my demons hide»
A ver... ¿Cómo empezar a redactar? ¿Cómo empezar a escribir?
Pues es fácil: letra tras letra...
De mi mente no salen más que tristes poemas, trozos de vida que parecen hilados sin mucho sentido en líneas desparejadas. Porque... soy realista: la poesía se la dejo a los poetas, y yo me quedo solamente con las letras.
Ellos que se adornen con ricas metáforas, que yo arrastro mis frases macabras.
Al menos sé que por mucho que las lleve por el suelo, se mantienen limpias...
Pero ahora voy subiendo por las ramas, y como nadie puede pararme: «¡Eh, oye! Vas a caerte!»
Algún día bajaré de la copa de mi secuoya, aunque para eso bien se sabe que antes debo de llegar hasta arriba. Llegar y contemplar el paisaje. No estoy segura de lo que me encontraré al mirar abajo, pero por el camino, rama tras rama es ese pensamiento el que me mantiene intrigada y me alienta a seguir subiendo.
Las secuoyas son altísimas, altísimas... Pero tan bonitas... Algún día las veré en California, por ahora cuido a la mía: la secuoya de mi vida.
Y es que sé que mucha gente se asusta de su altura, por eso dejo de verla en la escalada. Me da pena, pero creo que no es mi problema.
Pasa lo mismo con los demonios internos. Yo los quiero, no les tengo miedo. ¿Por qué asustarme de algo que forma parte de mí? Sin ellos a veces me habría perdido. Son vocecillas que sustituyen a la conciencia, porque ya la mataron en el pasado. Sólo recuerdo un difuminado "crack" que apagó la voz de mi mente.
Cuando creo que estoy sola, me hablan, y no me queda otra que sonreír y afrontar el futuro. Soy afortunada, tengo mucha ayuda. Y sé que si me resbalo, un angelito con alas de murciélago sujetará mi brazo y alzará la barbilla para que continue. Lo mismo con alguna pierna...
Y puede que al llegar a la cima me dejen, estaré triste, pero sabré que irán a ayudar a otr@ a escalar su árbol. A lo mejor (y ese es mi deseo) alguno se quede a mi lado.
Los hay quienes prefieren patearlos por miedo, y así ellos se rebelan mostrando su dolor. No pretender dañar, pero si les hacen daño a ellos...
Los primeros ataques de mis demonios son débiles en mi memoria, creo que hubo tantos que mi conciencia murió de un infarto y que ellos sólo contemplaron su muerte con horror. Desde entonces dicen que me la deben, por eso están conmigo.
Pero aquella vez sí que actuaron bien, y me lo recuerdan cada vez que el recuerdo aflora por algún rincón de mi cabeza.
Una vez les conté que en un libro genial, un chico que amaba el té verde y a una chica que quería ser loba, había aprendido a guardar en cajas de cartón todo aquello que quería olvidar pero de lo que no podía deshacerse. Así, podía estar tranquilo, porque usaba un precinto muy fuerte.
A mis demonios les encantó la idea y pensaron que me vendría genial. Y empaquetaron tantas cosas... Las envolvieron con cuidado. También usaron plástico con pompitas y precinto fuerte, como el chico que amaba a la loba.
Aún así algunas cajas se movían, pero por eso están ellos rondando: se suben encima y no dejan que se abran.
Si alguien consigue quitar el precinto y ellos lo descubren... que miedo. Se enfadan mucho aunque yo esté triste, y no me echan la culpa. Por eso, tal y como Imagine Dragons dicen en "Demons": «its dark inside. Its where my demons hide, its where my demons hide»...
Me inquieta mirar a los demás a los ojos, ¿y sabéis por qué? Porque es donde se esconden los demonios y algunos son muy difíciles de convencer. Hasta no estar segura, prefiero no mirar. ¿Qué tipos de demonios esconderán esos ojos azules? ¿Y aquellos más verdes? Se podría armar una guerra o encontrar demonios aliados, pensadlo.
Para no tener que llenar y guardar más cajas, dejo actuar a mis chicos primero. Así que... cuidado con los ojos: «its where my demons hide.»




