Romper una flor no es sólo deshojarla.
Romper una flor es más que maltratarla.
Pero ella vio como la brisa creciente acariciaba los pétalos del crisantemo de la ventana, y presa de la rabia, lo tomó en sus manos y sus dedos destrozaron la flor.
Los pétalos cayeron a sus pies, danzando, haciendo piruetas en el aire. Conforme sus gritos se alejaban y los sollozos afloraban, las suaves hojas blancas yacieron en el suelo, muertas e inertes, rodeándola.
Arrojó el tallo lejos, y se apoyó en el aféizar buscando cobijo. Le temblaban las manos y su vista nublada se negaba a observar el estropicio.
Una vez más, de un impulso se había valido... Y había acabado con lo único que podía brindarle consuelo.
Al momento, escuchó su nombre bajo la ventana, pronunciado de aquellos labios, incomprensibles y pronto olvidados.
Y le pedía perdón, como ella se lo pedía a la flor, después de derramar sus pétalos de terciopelo.
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jueves, 19 de septiembre de 2013
Derramando pétalos
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