viernes, 4 de octubre de 2013

La chica que miraba al cielo y quería alcanzar las estrellas

Ella miraba al cielo. Le sonreía y le hablaba.
     Ella quería tocar las estrellas: alzaba los brazos y se estiraba, pero nunca llegaba. Aunque... siempre lo intentaba.
     La gente no admiraba las luces del cielo, ella las amaba. Esperaba a la noche, para verlas mejor. Y a veces, se sentía un poquito más cerca. Las luces, las estrellas, brillaban para ella. Nadie les hacía caso.
     Ella quería cogerlas... Pero una noche, la luna se hizo grande y la mitad se apagaron. La chica se puso triste, tanto, que lloró al cielo y le suplicó a la luna.
     ¿Dónde estaban sus estrellas? ¿Se habían apagado sus luces?



     Un destello lejano le hizo alzar la mirada de nuevo a la inmensidad oscura. Una estrella, rodeada de luz... Una de sus luces... Seguía ahí. ¡Todas lo hacían!
     Comprendió entonces, que las estrellas nunca se marchaban: la luna las escondía con su luz.
     La chica rió. Las luces del cielo siempre estaban con ella.
     Estiró un brazo, luego el otro, y subió alto... Para alcanzarlas...

 
P.D: quiero dedicarle el relato a "Destellos de inocencia" (Del blog: Impulsos de Libertad). Tiene que comprender que las estrellas de la chica que miraba al cielo, son como las oportunidades: están ahí, sólo tienen que verse, y...auque sea duro, tienen que alcanzarse. Las estrellas no brillarán por nosotros. Tenemos que ser como la chica que las buscaba. Y yo sé... que tarde o temprano... alcanzarás las luces con tus manos... Amiga mía. No sólo las estrellas confían en ti...

lunes, 30 de septiembre de 2013

& sorry...

La universidad, en fin... Ese universo supuestamente paralelo que nos sumerge de lleno en otra etapa, en una nueva vida: el mundo adulto (já).
   El no publicar no significa que deje de lado el blog (lo adoro, por favor, no), tampoco significa la falta de inspiración. No.
   Como he mencionado al principio, la universidad me ha atrapado (un poquito), y nada, hay que hacerle caso. Pero una chica ocupada puede con muchas cosas, ¿no? Lo he pensado... Lo estoy intentando.
   Ya habréis visto(bueno, tecnicamente, leído), lectores míos, que esta no es una entrada común, sino más bien una entrada informativa, sí, eso... Y os escribo abiertamente.
   Quiero haceros reír un rato, porque... Suelo expresarme con tristeza, ¿verdad? Bueno... Después de la introducción voy a contaros mi primer día... En primicia, el comienzo...


& sorry
¿Un día que empieza a tonos de voz elevados y rímel que no pinta? ¿Un día que en teoría es decisivo para los próximos cuatros años de tu vida?
Pánico, y grito.
Sin café. ¡No quedan cápsulas!
Sola. ¡A mi amiga le han robado el móvil!
¿Comunicación por mensajes directos en twitter?... Bueno, quizá sirva.
¿El rímel ya ha sido mencionado?
El camino hacia la universidad es largo desde mi casa, y claro, sin coger en la vida un autobús SOLA, pues es de entender que sea papi el que haga los honores de llevarte a clase en tu primer día. Pero ¿era en realidad el primer día? ¡La presentación no era hasta el día siguiente! Nos estaban tomando el pelo... Era una conspiración... Todo estaba predestinado a salir mal... ¡Y vaya si lo hizo! (>.<)
   -¡No quiero, no quiero salir! -chillé, y mi padre me observó sin saber qué hacer. ¿Reír o llorar? Yo también me debatía -. Hay mucha gente...
   Papá me obligó a salir del aparcamiento con la voz en el viento. Alto, y lo seguí con la cabeza gacha.
¡Mi padre en mitad del campus universitario! ¡Que alguien lo saque! ¡Por favor!
   -Mira, si no soy el único padre aquí -dijo de forma inocente, señalando a un viejales que sostenía una carpeta a colmada de folios y observaba a la masa hiperactiva con ojos aguileños. Me juego el cuello  a que no era un padre, de verdad.
   -Es un profesor...
Hundí la cara en la pantalla del móvil hasta el punto en el que sólo existíamos mi conexión de datos y yo.
   -Me lo quedo -dijo alguien que al enfocarlo con cara de cabreo monumental por distraerme, me resultó ¡familiar!
   Un amigo, del instituto. ¿Habría más? Pues sí, justo en la rotonda, todos sentados, igual (con cara de lelos) que yo.
   Y entonces, en ese instante en el que el mundo parecía girar en torno a los cientos de ojos que se clavaban en la figura encorvada de mi padre, que lo miraba todo con entusiasmo de explorador, whatsapp comenzó a dar por saco... Y los mensajea directos de twitter, y más conocidos del colegio de mi infancia, y no tan agradables conocidos... Y... ¿Ese momento en la película en el que el cerebro parece darte vueltas cada vez más rápido? Pues... aún no ha llegado... La cosa se alargó hasta un punto en el que tanta tragédia junta, en un sólo día, y para una sola persona, me pareció... ¿Algo que todo el mundo tiene que experimentar? No, perdona. Para nada.
Bueno,  Princesa Solitaria quiere haceros unas preguntitas, porque esto se está haciendo largo (y sospecho que aburrido):
1. ¿Qué situaciones incómodas pasan por vuestra cabecita de bloggers?
2. ¿Qué os parecería si "Vidas de Tinta y Papel" estrenara sección con el relato de los días "tierra trágame, engúlleme, o haz lo que te plazca conmigo pero escóndeme" de la universidad.
   Llevo muchas cosas, lo sé... Pero por eso pregunto. Lo mismo a alguien le apetece reírse de desgracias ajenas... :)
Si os gusta la idea, ¿por qué no me ayudáis a ponerle nombre al relato? Pues como ya digo, es un relato y pretendo que sea corto. Quizá tenga cinco capítulos, quince, o tres, depende de cómo los días se porten con esta princesita inquieta...
¿Os parece? Comentad con TODO lo que queráis aportar, y dadme ideas, o no lo hagáis... Y si la cosa sale bien, se os serán develadas la serie de desgracias que llevaron a la locura a una chica que se oculta tras las hojas de papel, y que se siente feliz y poderosa cuando tiene un bolígrafo en las manos.
¡Ah! Y... Habrá sección de premios próximamente. La cosa ya se está poniendo seria...
Si has leído la entrada al completo, ¡felicidades! A mí me ha costado escribirla (porque uso el móvil).
Saludos de Princesa Solitaria.
<3

P.D: fotos de otra recomendación literaria recomendadísima: "Los lobos de Mercy Falls". "Temblor" "Rastro" "Siempre".


 
 

viernes, 27 de septiembre de 2013

Cuando el tiempo pase

"Cuando el tiempo pase y tú me olvides, silencioso vivirás en mí, porque en la penumbra de mis pensamientos, todos los recuerdos me hablarán de tí".
Gustavo Adolfo Bécquer

jueves, 19 de septiembre de 2013

Y ella... le cantaba con el corazón

Un escalón... más cerca del aire.
  Un escalón... más cerca del sol.
    Un escalón... más cerca del cielo.
      Y un escalón más cerca del corazón.

La piedra repicaba. Eran pasos delicados y rápidos, que se alejaban.
     El canto tímido, cayó como un manto suave y cálido sobre él, y por un instante, su absurdo rostro embelesado quedó petrificado junto a la fría pared.
     Alguien cantaba, y aquel llamamiento que despertaba sus sentidos, lo había atrapado. Estaba profundamente cautivado.
     No supo bien cómo llegó a dar el primer paso, el paso que siguió al segundo, al tercero... Hasta que la voz (cada vez más sonora y cercana), pareció instalársele dentro, en algún lugar de su alma.
     No sabía a quién pertenecía, pero la quería. En su ascenso, temió por el silencio y cruzó los dedos para no obtenerlo.
     Sin aliento, sus ojos brillaron ante otros, casi dorados, que le respondieron con el mismo brillo.
     Ella guardó silencio. Él no pudo dejar de observar sus labios. Aún seguía impresionado por tal canto. Quería que la melodía escapase de ellos de nuevo, y atraparla, porque la sentía tan profunda y tan intensa... que podía jurar que estaba hecha para él.
     Ella suavizó el rostro sorprendido y sonrió. Él quedó desarmado.
     La chica cantó de nuevo y él cerró los ojos, dejando que la torre cerrada acogiera aquella canción como su alma lo hacía.
     Y ella cantaba... Ella le cantaba con el corazón.