Mostrando entradas con la etiqueta #Adicción. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta #Adicción. Mostrar todas las entradas

miércoles, 11 de septiembre de 2013

Adicción


 

Son varios los síntomas que se reflejan en cada poro del cuerpo, en las pupilas dilatadas y negras, en el sudor descontrolado…

Respiras demasiado rápido de golpe y no se puede controlar. Algo ajeno a ti, a tu cuerpo, parece haber cogido las riendas. Tu control se ha desvanecido, no está. Simplemente… incontrolable.

El aturdimiento es momentáneo, o eso crees.

Intentas convencerte: ‹‹Estoy bien. No necesito más››

Es mentira.

El corazón va desbocado, a su maldito y desenfrenado ritmo. Bombea como desesperado y la sangre te golpea las sienes, la cabeza, el cuello, las muñecas… Por todas partes. Y sabes, que a cada latido, te infestas más. Más y más…

Pero… caer de rodillas no es para nada doloroso. Es peor cerciorarse de que tu cuerpo no quiere saber nada de ti. Tú no le vales. Pide algo, y no precisamente a ti.


El cerebro es un maldito caos. Impone su autoridad, y a eso, casi nada puede vencer. Le chillas y no te escucha. Le hablas y le ruegas, pero se ríe de ti y se burla de tus capacidades, pues te limita.

El momento llega y ya todo es insoportable. El sol no brilla con la misma fuerza, ni con la misma luz. Su perfil es feo y ni siquiera da calor. Todo parece de mentira, ¿a caso no será todo falso? ¿Somos nosotros mismos reales?
 
Más, más. Lo necesitamos.
 
Dibujo por Compases Rotos
La sangre circula cada vez más deprisa y la presión hace daño. Nuestro cerebro sabe lo que quiere y nos tiene presos de su necesidad.

P.D: Aquí está la entrada con la palabra ganadora de la encuesta. ¡Gracias a todos los que habeís votado y colaborado!