lunes, 18 de noviembre de 2013

Nocturno

Frío cálido que atraviesas mi ser
la noche nocturna me hizo pensarte
pero no conseguí volver a amarte.
Notas, rotas, mensajes que nunca llegaron.
Un final precipitado.

Suena el tic tac del reloj, almas llenas
de satisfacción, ¿y quién eres? El tiempo
me pregunto, más no tuvo respuesta alguna.

Hoy el navegante trata de no recordar
en su barquilla rumbo a alta mar.
Las olas se elevan, pues el sol ya se
marchó, sólo y escondido se refugia en
su guarida, ¿podrá alguien limpiar sus heridas?

Más no sabe cuándo volverá a ver su mariposa, es casi invierno y el hielo
 eterno ya está aquí...
                           


Phoenix_12



P.D: el maravilloso poema que he decidido publicar, como veréis, no es mío. He suplicado para que me dejaran publicarlo, y la autora se merece aplausos.
¿Qué os parece? A mí, sin duda, me ha encantado. Invita a reflexionar, y yo os dejo reflexionar a vosotros...
¡Genial, Phoenix_12! ¡Gracias por dejar que el mundo te lea!

sábado, 16 de noviembre de 2013

Cuando nos habla el mar y nos grita el océano




El murmullo del mar era su melodía. Un tono suave, rítmico y relajante.

El sol daba luz sin llegar a calentar, y se escabullía tras un par de nubes 

con pinceladas de gris. Pero la temperatura era agradable, cálida y magnífica.

Estaban acurrucados, tan pegados…

El agua se deshacía en espuma, y parecía romper  la arena. Ascendía por la 

orilla queriendo acariciar sus pies… Pero él no dejaba que el agua la rozara, o 

se la llevaría. Se la llevaría…

Ella le sonreía, con cuidado de no herir sus ojos ni alterar su corazón. Pero

 podía escuchar los latidos acelerados bajo su pecho. La mano fría de ella, de

 dedos largos y pálidos, acarició el rostro de él. Tan curtido por el sol, de 

facciones fuertes y ojos preocupados. Era su marinero, su capitán…

–Podemos nadar juntos, juntos por el mar  –dijo entonces, el marinero de 

ojos preocupados.

–Pero… te tendrías que alejar.

–Si me dices hacia dónde nadar, lo haremos juntos y jamás nos tendremos que separar. 



sábado, 9 de noviembre de 2013

Y ya tenemos fecha... ¡20!

Lo primero de todo: ¡Siento ser una tardona! No era mi intención teneros en vilo tanto tiempo, de verdad. Pero ya está decidido, el club literario publicará cada 20. No es cuestión de saturarse, por eso creo que para empezar, una vez al mes está bien. Ya sé que hay gente que no le importa publicar cada dos semanas, pero otra anda más liada. Se trata de poder llegar todos juntos. Un buen día, ¿no? 20. Si con el tiempo la cosa pinta bien, se pueden aumentar las publicaciones. Igualmente, tenemos las especiales (como navidad, por ejemplo. O si alguien quiere proponer temas o algo, mi correo está por aquí). En el anuncio del blog puse que las entradas eran diferentes para cada miembro, pero no eran definitivas, y como este 20 de noviembre "inauguramos club" propongo que las entradas giren en torno a los nuevos comienzos, a los principios (ya sean malos o buenos)... Así que pido a los escritores y a los poetas que dejen boquiabiertos a sus lectores (¡segurísimo!) con su colaboración, y que los lectores compulsivos publiquen los fragmentos de sus libros, aquellos que les hayan hecho decir: «¡Este, este!». Recuerdo que también pueden publicar sus propias reflexiones (si se inspiran) o incluso extraer párrafos de obras de otros blogs (¡con consentimiento!). Lo más seguro es que los lectores no tengáis ningún libro en mente, pero como buenos compulsivos, sabréis dar con la tecla :) ¡Importantísimo! Si participáis en más de una categoría (lector/a y escritor/a; lector/a y poeta) no es necesario publicar dos veces. Podéis añadir el párrafo o la frase seleccionada al principio o para finalizar la entrada, que iría con lo escrito por vuestra cuenta. Es necesario añadir el autor y la obra (por si a alguien le parece interesante y quiere leerlo).


Y aunque las blogs novelas no publiquen, ¡participan! Y tenemos que apoyarlas. Corred, ¡pasad y echarles un vistazo! (si no lo habéis hecho ya...). Bueno, y a todos los maravillosos blogs que participan en esta iniciativa. Quiero darles las gracias y decir que a nuestro poeta Miguel Ares debemos el que se nombre un ganador cada mes. Sí, ¿quién será el ganador o ganadora el primer mes del club?... Lo veremos pronto :) Espero que todo salga bien... P.D: aprovecho para pedir disculpas (sí, más disculpas) a todas aquellas personas que se han molestado en nominarme a un montón de premios que no he podido responder. Perdí una lista con cinco premios, y luego vinieron unos seis más, así que llevo tal descontrol que me ha sido imposible... Aún así, si reaparece la lista y el tiempo universitario me da un respiro, subiré las nominaciones a la sección de premios. Realmente me entristeze, pero soy un desastre... Perdonadme :( Por Princesa Solitaria, escritora y lectora compulsiva. Club literario "Vidas de Tinta y Papel" (así se firmaría una entrada... Con vuestro seudónimo y categorías. Y el enlace...)

martes, 29 de octubre de 2013

El muro del beso

Una repentina ráfaga helada me rodeó haciéndome retroceder. Me aparté de la columna de ladrillo, ahora pintada, y observé la obra. Mi obra.
     El patio amplio estaba casi vacío y rodeado por aquellos muros de ladrillo rojizo desgastado. Algunos grupos muy reducidos de estudiantes con aire despistado, grandes mochilas negras, gorros de lana gruesos y cascos bien almohadillados, se paseaban entre la explanada, observando los distintos grafitis.
     Era un concurso. La universidad había dejado a los del club de arte que usaran aquel sitio viejo para "exponer" sus obras antes de que fuese reducido a escombros para construir más edificaciones deportivas. Al final, eran grafitis hechos con spray.
     Yo no había utilizado pintura en bote. Los pinceles me gustaban más.
     Me calé el gorro grueso de lana negra hasta las orejas y resoplé. No quería que me vieran allí, había sido una estupidez... A nadie le gustaría nunca lo que había hecho...
     -Veo que al final, te han servido de inspiración mis clases de dibujo.
     Mierda. ¡Mierda!
     Clen estaba parado muy cerda de mi, nuestros hombros casi se tocaban. Lo miré tan sorprendida, que creí que los ojos se me saldrían de las cuencas. ¡Clen estaba observando mi dibujo en el ladrillo!
     Pese a la histeria momentánea, mantuve mi cara de póker a raya y no moví ni un músculo. Suspiré, sin embargo. Él curvó los labios en una sonrisa...
     Le había robado una lámina del cuaderno de dibujo, y había venido a buscarla. Era eso. ¿Era eso?
     -Yo... Sólo quería algo bueno para... No sé hacer grafitis... -intenté justificarme. Alcé mi mochila para buscar la lámina de Clen, cuando la saqué, noté sus ojos sobre mí de una forma... ¿Nueva? Él nunca me había dedicado una mirada como aquella.
     -¿Por qué ésta? -Nuestras manos se rozaron al pasarle la cartulina llena de grafito en trazas rectas y perfectas. Clen era un perfeccionista y dibujo técnico se le daba de maravilla. Y tenía unas manos...
     -Ha sido la primera que he podido conseguir, confiaba en que no te dieras cuenta.
     ¿Sonrió? ¿Me sonrió?
     -Lástima que tenga que entregarla -respondió -, aún está sin evaluar.
     Me ruboricé hasta la raíz del pelo. Le había robado al chico de mis sueños un trabajo sin nota. Era el diablo. El diablo con pincel y gorro.
     -No volverá a ocurrir -aseguré.
     -Tranquila, me encanta como te ha quedado -lo dijo en serio. Lo observé boquiabierta por el rabillo del ojo. Estaba más cerca de mí ahora. Tragué saliva -. Puedes pedirmelo la próxima vez.
     Sentí que me ahogaba.
     -Gracias -balbuceé.
     Nuestro aliento, de golpe se mezclaba con la repentina neblina blanca. Comenza a empeorar la tarde. De un momento a otro la nieve caería sobre nuestras cabezas.
     -¿Puedo echar una foto?
     Asentí, ¿qué menos?
     -Claro.
     -Pintas realmente bien -observó después de guardar el móvil en el bolsillo. El mío vibró antes de poder responder «gracias». Desbloqueé la pantalla. Tenía un mensaje, era de Clen. Mi corazón se puso en alerta:
     «¿Puedo besarte?»
     ¿Qué broma era esa? No tenía gracia. No, no la tenía. Clen sabía que era mi... mi muso desde parvulitos. Se estaba burlando.
     Le respondí:
     «Tienes lo que has venido a buscar. Adiós.»
     Cuando leyó el mensaje, jadeó con disgusto por lo bajo. Volvió a teclear y en mi pantalla, se abrió un segundo mensaje:
     «Puedes quemar la lámina si quieres, no he venido a buscar eso exactamente.»
     «Los artistas pillamos la ironía...»
     «Los futuros ingenieros no nos andamos con ironías. Definitivamente, nos van más las mates... Y los labios de las chicas que pintan piezas industriales en columnas de ladrillo desgastado.»
     Mi corazón me hizo levantar la mirada. Clen me sonrió sin una pizca de timidez, pero con algo de seriedad.
     -No te gusta hablar, pensaba que mediante un mensaje...
      Levanté la mano y lo corté.
      -Nunca le preguntes a una chica si puedes besarla -dije sin alterar mi tono neutro de voz. Era una chica dura, siempre lo había sido, y lo seguiría siendo -. Nunca -recalqué, visiblemente incómoda y sonrojada.
     Clen dio un paso.
     -Lo siento, no quería... Perdóname, ha sido una estupidez.
     Volví a hablar sin tener consciencia, cuando comenzó a girarse para marcharse:
      -Simplemente, hazlo.
     Lo escuché sonreír y mi interior ardió, haciendo que la temperatura de mi cuerpo aumentara unos grados.
     Sus ojos grises me helaron aún más que el aire gélido que nos rodeaba. Me rodeó la cintura antes de que pudiera reaccionar, y sus labios cortados por el ambiente, acariciaron los míos. No podía respirar, me apegó contra la columna pintada. Me besaba sobre mi obra. Su lámina cayó a nuestros pies... Y separé los labios cuando su boca reclamó a la mía.
     Me caló el gorro hasta las orejas de nuevo, cinco minutos después. El gesto hizo que una explosión en el estómago de mariposas furiosas, me hiciera morderme el labio. Clen me sonrió con una dulzura que nunca había sido capaz de descifrar hasta ahora.
     -¿Por qué ahora? -pregunté en un susurro.
     -Porque quería asegurarme de que eras una artista de verdad.
     Ladeé la cabeza, sin comprender.
     -Los labios de una chica que hace magia con sus manos y un pincel... Son los mejores, cien por cien comprobado.
     -Eres imbécil -traté de quitarle importancia al beso, aunque mi corazón estuviese saltándose toda una serie de latidos. Estaba condenadamente enamorada de aquel maldito de ojos grises y cabello oscuro.
     -¿Otro?
     Tragué saliva y sonrió contra mis labios, acercándome más a la columna y a él.
     Alguien se tomó la molestia de hacer un gran mural en una de las paredes sin pintar del patio: un chico alto, de cabello desordenado, besaba a una chica que se encogía bajo su gorro de lana. Se apoyaban en una columna de ladrillo, y alrededor de sus cuerpos, un dibujo elaborado, que parecía sacado de alguno de los libros de ingeniería industrial, tomaba la pared.
     Era demasiado realista y había sido pintado hasta el detalle.
     Le hicieron muchas fotos, otros tantos genios del dibujo lo retrataron en sus cuadernos para nunca perderlo.
     ¿Ganó el primer premio?
     Sí.
     ¿Obtuvo seguidores?
     Más de lo que nunca nadie pensó, y menos, el joven bibliotecario, que sin inspiración para participar en un concurso de arte, decidió retratar en un muro de ladrillo, un tierno, despreocupado y real amor juvenil.
P.D: los sueños son geniales, son la parte de nuestra imaginación que trabaja mientras dormimos. No los olvidéis, enseñadlos al mundo, ¿acaso no es bonito que un muro no se derribe por el beso de dos jóvenes?
     ¿Qué habría sido de ésta historia, si el sueño inicial en el que está inspirada, hubiera sido deshechado? Clen nunca se habría atrevido a besar a su artista, y ella nunca hubiera roto su barrera de contención. El bibliotecario nunca habría alcanzado su premio, y el patio desierto, no habría sido rehabilitado como una galería de arte.
     "Toda idea vale, toda acción cuenta, todo beso tiene puntos para conmover y enamorar, y toda decisión momentánea tiene un valor cierto en el futuro"