A veces desearía que el día tuviera más horas: para poder dormir más, para que me diera tiempo a estudiar todo lo que debo, llevar las cosas al día, actualizarte más, leer más libros, aprender idiomas... Pero otras veces lo pienso detenidamente y... ¿Más horas para desgastarme?
No sabría lo que decirte.
Sí es verdad que algunos objetivos los llevo adelantados, otros los mantengo a flote, pero a remolque y a pasos de tortuga... Y eso desespera un poquito, tú bien me entiendes, compañero de batallas.
Luego pienso en las alegrías que me das, y lo malo se pasa :)
Últimamente, los proyectos han tomado otro camino..., ya he finalizado mi segunda novela (¡Síiiii!) Ahora le toca el periodo de reposo. No podré molestarla hasta dentro de un poco, para así pulirla. Aunque es trabajoso, eh.
No sé si algún día alguno de mis trabajos verá la luz, pero yo escribo y escribo... Y escribo...
A veces querría poder escapar por la ventana, pero el caso es que, me da miedo volar. No sé si sería como esas cosas que nos espantan, pero que después de probar no podemos dejar.
Quizá volar sería un vicio, algo por lo que arriesgarse y saltar... (Pero ni se os ocurra hacerlo a no ser que seáis los personajes de alguna novela, los protagonista de una historia ficticia, o soñadores por naturaleza).
Escribir sí que es un vicio, y leer... A una se le va la cabeza...
Últimamente no paro de darle vueltas al tema de la elección de estudios. Qué decepción... De primeras todo muy bien: profes nuevos, materias nuevas, gente nueva y amigos geniales :) ¿Y luego? DECEPCIÓN.
Y yo en parte me lo olía... ¿Por qué no puedo encerrarme en un sitio para hacer lo que me gusta y nada más? Porque... tenemos que vivir de algo, y mientras siento que los estudios me desangran y me llenan de amargura (porque no veo NADA bonito entre mis apuntes), seguiré tirando de Ibuprofenos para el embotamiento de cabeza que eso me supone, y, como era de esperar, de ti, mi querido blog. Y de mis libros...
Hablamos pronto,
Miles de besos de tu Princesa Solitaria














